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CON-CIENCIA

  • 26 jun
  • 2 min de lectura

29 de junio de 1793 - Nace Josef Ressel, inventor del primer prototipo funcional de hélice para propulsar barcos.

 

Josef Ressel, nació en Bohemia, República Checa, el 29 de junio de 1793. Estudió ciencias camerales, agricultura, tecnología general, química, mecánica, hidráulica y arquitectura civil en la Universidad de Viena, entre 1812 y 1816. Un auténtico interesado en las ciencias.

 

En 1817 ingresó al servicio gubernamental como guardabosques, donde estuvo varios años. Fue hasta 1835 cuando se incorporó a la marina en Venecia. Fue ahí, donde comenzó a desarrollar diversos proyectos, que lo harían trascender como uno de los inventores más importantes en la historia de la humanidad.

 

Ressel supo que los barcos propulsados con ruedas de paletas laterales tenían muchos fallos, así que comenzó a trabajar en una solución innovadora. A la par de todo esto, laboró en Landstrass (Kostanjevica, en el curso del río Krka en Carniola), allí tuvo la oportunidad de probar, por primera vez, una hélice de forma helicoidal, basada en el Tornillo de Arquímedes.

 

Se tiene el registro de que fue el 11 de febrero de 1827, cuando solicitó una patente en Austria, para la invención de una rueda parecida a un tornillo sin fin, que 1) puesta en movimiento en el agua por alguna fuerza motriz externa, puede utilizarse para tirar de los barcos en el mar, en los lagos e incluso en los ríos, y luego 2) en los barcos y molinos de viento, como rueda motriz.

 

Había construido el prototipo de hélice para propulsar los barcos. Tuvo la idea de fundar una empresa austriaca de barcos de vapor de tornillo, pero lamentablemente fracasó. A pesar de suponer un importante avance tecnológico para la época, por lo que representaba económicamente, aumentando la velocidad de los barcos, viajó a París en 1829. Allí construyó otro tornillo de barco, pero, lamentablemente, la empresa que lo ejecutó le confiscó el invento ya que no había firmado un contrato para el uso de la hélice.

 

En 1939, se llevó a cabo la primera travesía transatlántica, donde se usó un diseño de hélice basado en el de Ressel, pero mejorada por el sueco John Ericsson. Desilusionado, relegado y despojado de su propio invento, volvió a su trabajo de silvicultor, y murió en 1857, en Liubliana.

 

También inventó sistemas neumáticos, el principio de rodamiento de bolas y artilugios de impresión. Pero su reconocimiento llegó de manera póstuma. Incluso aparece en el billete austríaco de 500 chelines.


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