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EN TRÁNSITO

  • hace 4 días
  • 3 min de lectura

Motocicleta, el equilibrio inestable

 

Jesús Ricaño Herrera

 

 

Dado que no hay un día en el que escuchemos de un accidente vial, en el que participó un motociclista, me veo en la necesidad de insistir en el tema, la motocicleta es un vehículo terrestre que debe equilibrarse para moverse, y, sin embargo, se niega al equilibrio. Hay una mentira que nos contamos todos los que andamos en dos ruedas: que la caída es cuestión de mala suerte. No lo es. La caída casi siempre avisa.

 

En unas ciudades como Xalapa y Coatepec, donde una calle puede ser subida, bajada, curva y bache al mismo tiempo, perder el equilibrio no requiere velocidad. Basta un descuido de dos segundos. Y no hablo sólo de caerse físicamente. Hablo de todo lo que nos saca del eje.

 

I. Lo que acaba con el equilibrio.

 

1. El piso que miente. No sólo es el bache grande el que te tira, es el pequeño también, el que no viste porque ibas mirando el coche de adelante. En Veracruz, súmale la grava suelta después de una obra, la mancha de diésel en una parada de autobús, las líneas pintadas sobre el asfalto que con lluvia se vuelven hielo, y las tapas de alcantarilla hundidas. La moto no perdona donde el coche ni se entera.

 

2. La frenada de pánico. El instinto nos dice que apretemos todo cuando nos asustamos. En moto, ese instinto te pone en el suelo. El freno delantero es el 70% de tu poder de frenado, pero si lo agarras con miedo en curva, bloqueas y te vas. Si sólo usas el trasero, no frenas nada y te sigues de largo, recuerda, utiliza ambos para frenar de emergencia, varias frenadas son mejor que una sola con todas tus fuerzas.

 

3. El viento y los demás. Un autobús que te rebasa en la carretera a Coatepec no sólo te avienta aire, te jala. Una ráfaga en la carretera estatal número 7 Xalapa-Coatepec te mueve, te empuja lo suficiente. Y el peor viento no es el natural: es el del camión que se te cierra porque "no te vio".

 

4. Lo que llevas en la cabeza. Y no me refiero al casco. La prisa, el pleito de hace rato, el celular que vibra en la bolsa, manejar enojado o cansado. La moto exige el 100% de tu atención, con 90% no es suficiente, ya estás en peligro, el equilibrio empieza en la mente, concéntrate.

 

5. Poca velocidad te tirará, igual que mucha velocidad, modera, maneja entre el límite máximo de velocidad permitido y el mínimo, la clave es garantizar el control.

 

II. Cómo no caerte.

 

No hay truco, hay oficio. Y se entrena:

 

1. Mira lejos. No mires el bache, mira la salida del bache. A donde miras, vas, si te clavas viendo el hoyo, terminas dentro. Entrena la mirada a 10 o 15 metros adelante, no a la llanta delantera.

 

2. Frena antes, no durante, toda tu frenada debe terminar antes de entrar a la curva, entra despacio, sal rápido. Practica el frenado combinado en un lugar solo, hasta que tu mano sepa dosificar sin pensar.

 

3. Afloja los brazos, si vas tenso, cada imperfección del piso te la transmite el manillar al cuerpo y te desestabiliza. Brazos semiflexionados, agarre firme pero no con garra, y que sean tus piernas las que abracen la moto.

 

4. Asume que eres invisible. No manejes esperando que te vean. Maneja esperando que se te cierren, ponte en el campo de visión del espejo del coche, no en su punto ciego. Un piquete de claxon preventivo vale más que un grito después.

 

5. Revisa con sana frecuencia, presión de llantas, dibujo, una llanta baja es la forma más tonta de perder el equilibrio. Cadena, piñones, frenos y luces, niveles de fluidos (aceite de motor, líquido de frenos, refrigerante). La moto te habla, hay que escucharla, dale mantenimiento

 

Andar en moto en Coatepec o en Xalapa es un acto de equilibrio diario, literal y mental, no se trata de no tener miedo, sino de respetarlo lo suficiente como para estar preparado para atender cualquier eventualidad.

 

Amigo motociclista, nos vemos en el camino, con casco abrochado y mirada al frente, toma nota de estas recomendaciones y estaremos bien, por favor, no te distraigas. Comentarios a jojerihmx@gmail.com ¡Gracias!


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