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Ropa “de paca” gana terreno en el negocio del vestido

21 ago
2 min de lectura

En Coatepec, como en otros lugares, un fenómeno comercial gana terreno semana a semana. En diversos locales comerciales, las prendas de segunda mano americana, popularmente conocidas como “ropa de paca”, se han consolidado como la opción predilecta de compra para las familias locales, relegando a un segundo plano a la vestimenta nueva de las cadenas comerciales.

 

Este cambio en los hábitos de consumo responde a una combinación de factores económicos y de calidad. Ante el incremento constante en los costos de vida y el desgaste de la moda rápida (fast fashion) —cuya ropa suele perder forma o color tras pocas lavadas—, muchos ciudadanos han descubierto en los fardos importados de ropa americana, una alternativa de alta durabilidad.

 

Quienes acuden a buscar entre los puestos destacan la presencia de telas resistentes como lana, algodón grueso y mezclilla de alto gramaje, ideales para el clima templado y húmedo del bosque de niebla característico de la zona. Además de ropa de excelente calidad, de moda y novedosa.

 

A la practicidad económica se suma el interés de jóvenes quienes ven en la paca una vía directa hacia la originalidad y la sustentabilidad. En un entorno donde las grandes tiendas departamentales ofrecen colecciones idénticas y masivas, recorrer los puestos de segunda mano se ha convertido en una especie de cacería de tesoros. En estos espacios es habitual encontrar piezas vintage, abrigos clásicos y prendas de marcas de alta gama a una fracción mínima de su valor original.

 

Asimismo, la conciencia ambiental ha cobrado un papel protagónico entre la población local. La industria textil es reconocida como una de las más contaminantes del planeta por su elevado consumo de agua y huella de carbono, un impacto que preocupa cada vez más en una comunidad rodeada de ecosistemas naturales. Optar por la ropa usada representa un ejercicio práctico de economía circular que extiende la vida útil de los textiles y evita que toneladas de tela terminen en basureros locales.

 

Más que una respuesta coyuntural ante la economía, este fenómeno refleja una revalorización de lo duradero, donde el estilo propio, la resistencia del material y el respeto por el medio ambiente pesan más que la etiqueta de recién fabricado.


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