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Moto-Mandados, noble emprendimiento Pero que opera sin estar regulado

  • 17 jul
  • 2 min de lectura

Surgidos durante el confinamiento originado por la pandemia, y consolidados como un servicio necesario permanente, los “Moto-Mandados” operan de forma distinta a otros negocios. En Coatepec, como en otros lugares, la dinámica es local: pequeños emprendedores independientes coordinados a través de grupos de WhatsApp y redes sociales.

 

Para decenas de jóvenes de la cabecera municipal y localidades aledañas como Tuzamapan o Mahuixtlán, la motocicleta representa la única alternativa frente al desempleo o los salarios mínimos de la región. El modelo es atractivo: no hay intermediarios absorbiendo las ganancias por cada viaje. La tarifa se queda en el bolsillo individual de quien lo trabaja.

 

Sin embargo, esta aparente ventaja es también su mayor vulnerabilidad. A diferencia del comercio formal integrado en el Reglamento de Comercio del Municipio, el negocio del moto-mandado opera en una "zona gris". Los analistas locales y del estado advierten que el sector carece por completo de supervisión en tres frentes estructurales:

 

-        Laboral y Social: Los conductores operan bajo un esquema de riesgo absoluto. Al no existir prestaciones, un accidente vial -frecuentes en las zonas de alta densidad vehicular, puede significar la quiebra financiera del repartidor y su familia debido a la falta de seguridad social.

-        Vialidad y Tránsito: El crecimiento de este emprendimiento presiona las calles de la ciudad. Aunque el Gobierno ha implementado programas de ordenamiento para motocicletas, la falta de padrones municipales específicos dificulta el control de velocidad y la capacitación en cultura vial.

-        Seguridad Sanitaria: A pesar de transportar alimentos y medicamentos de consumo inmediato, las mochilas y contenedores térmicos no están sujetos a inspecciones de salubridad regulares.

 

El reto para el Ayuntamiento de Coatepec y las autoridades de Tránsito del Estado no es menor. Una regulación punitiva o excesivamente burocrática, podría ahogar un ecosistema económico que sostiene a miles de personas y oxigena las ventas de los restaurantes, cafeterías y tienditas de la zona.

 

La urgencia real, según señalan expertos en movilidad urbana, no es la prohibición, sino la profesionalización del sector: la creación de un padrón municipal de repartidores, la obligatoriedad de chalecos reflectantes y equipamiento de protección certificado, y el acceso a esquemas de seguros de accidentes accesibles.

 

Mientras las normativas estatales continúan diseñándose a paso lento, los moto-mandados seguirán sorteando baches, neblina, lluvia y camiones en las carreteras de Coatepec. Son el motor invisible del Pueblo Mágico: indispensables para la vida moderna, pero completamente invisibles ante la ley.


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