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Fracturación hidráulica en el norte del país

7 ago
2 min de lectura

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dio a conocer que su administración, en estrecha colaboración con un Comité de Expertos integrado por 54 científicos e investigadores, evalúa la viabilidad de iniciar proyectos piloto de investigación y exploración mediante fracturación hidráulica en zonas delimitadas del norte de México. El anuncio responde a los avances presentados por la Comisión de Gas No Convencional, una instancia creada para analizar la factibilidad de incrementar la producción nacional de gas natural y reducir la vulnerabilidad del país frente a las fluctuaciones del mercado internacional.


De acuerdo con el dictamen técnico presentado ante el Ejecutivo federal, las pruebas exploratorias se enfocarían en las cuencas de Sabinas-Burro-Picachos, ubicadas entre los estados de Coahuila y Nuevo León, así como en el noreste de Tamaulipas, dentro de la cuenca de Burgos. En contraste, el comité recomendó descartar de manera definitiva la cuenca de Tampico-Misantla, que abarca sectores de Veracruz y Puebla, argumentando criterios rigurosos de protección a los ecosistemas locales, preservación del tejido social y una mayor densidad poblacional en esa región.


Para mitigar los riesgos ecológicos históricamente asociados a este procedimiento, el Gobierno de la República ha condicionado cualquier fase operativa al cumplimiento de premisas ambientales estrictas. La norma principal establece la prohibición absoluta de utilizar agua dulce apta para el consumo humano, agrícola o ganadero, limitando las operaciones al empleo de agua salada o salobre extraída de pozos profundos del subsuelo. Asimismo, las empresas operadoras deberán implementar sistemas avanzados para la reinyección y tratamiento de fluidos, además de llevar a cabo procesos formales de consulta e información previa con las comunidades locales involucradas.


En la actualidad, México enfrenta una marcada vulnerabilidad en su matriz energética, al importar cerca del setenta y cinco por ciento del gas natural que requiere para la generación eléctrica y la industria, procedente en su mayoría de los yacimientos estadounidenses. Aunque la postura oficial mantenía reservas frente a la fracturación hidráulica por sus implicaciones ambientales, la mandataria sostuvo que la evolución de las tecnologías extractivas permite reevaluar el aprovechamiento del gas no convencional con un menor impacto hídrico. Las investigaciones continuarán coordinadas por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación antes de determinar la factibilidad de un posterior desarrollo a escala comercial.


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