top of page

EDITORIAL

21 ago
2 min de lectura

Desde 1982 los adultos mayores en todo el mundo son festejados en agosto, mes en el que se celebró la primera Asamblea Internacional de la ONU dedicada al envejecimiento. En México a partir de 1998 se instituyó en todo el país el 28 de agosto como Día del Anciano, título que fue cambiado posteriormente a Día Nacional del Adulto Mayor y Día de los Abuelos.

 

Hoy en día, la idea de la vejez ha cambiado mucho: las personas mayores se cuidan más, hacen ejercicio, trabajan y estudian. Ya no son como los viejos de antes; ahora tienen una actitud y una imagen muy activa y jovial.

 

Cada día se ven más adultos mayores laboralmente activos. Y aun cuando es incentivo contar con una tarjeta para descuentos en cines o transportes, es innegable que hay una carga psicológica en esto de cruzar la barrera de los sesenta.

Pero lejos de esa etiqueta incómoda que nombra a sus miembros en la clasificación de “tercera edad” o “adultos mayores”, los viejos de ahora son viejos distintos.

 

Los viejos del siglo XXI se han sabido reinventar y adaptar a los cambios que van muy rápido. Estos viejos han visto desfilar el avance social y tecnológico en una temporalidad mucho más breve que otras generaciones.

 

Los viejos invaden hoy el territorio de los milenials y de las otras categorías de pequeños monstruos de la tecnología, las ciencias duras y las ciencias humanísticas. Estos viejos no se amedrentan por ese lenguaje sofisticado que los jóvenes utilizan para comunicarse virtualmente. Ellos han aprendido a descifrarlo y si no lo usan es por opción personal y no por falta de entendimiento.

 

Estos viejos de ahora, son el origen de la riqueza que disfrutan las nuevas generaciones. Son quienes, de ser escuchados pueden orientar el rumbo y recordarles “de donde proviene” esta juventud tan avezada y tan arrojada y que parece comerse al mundo desde la pantalla.

 

Es cierto que de todo hay. Que no todo lo llamado viejo -que dicho sea de paso habría que definirlo- es sabiduría o conocimiento. Gente que a pesar de la edad se levanta día a día a disfrutar lo que la vida le pone enfrente. Gente que trabaja por placer para no derretirse en una jubilación, o gente que disfruta de ella.

 

Ojalá los jóvenes vean a esos viejos y que los viejos se fundan en ese conocimiento con las generaciones que les siguen. Que sigamos formando o reforzando una cadena humana que trascienda y que sea conocida por sus hechos bien hechos.

 

Reconocimiento, admiración y respeto a todos ellos y feliz Día del Adulto Mayor.


Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


    bottom of page