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Cada vez menos caballos y charros en los desfiles

hace 6 días
2 min de lectura

Lo que durante décadas fue el cierre estelar y más esperado del desfile cívico-militar del 16 de septiembre -el resonar de los cascos sobre el asfalto y el despliegue de sombreros de ala ancha- registra un declive constante. La participación de los contingentes charros y sus cabalgaduras en las conmemoraciones de la Independencia de México ha disminuido de forma notable.

 

Diversos representantes del sector charro y organizadores de eventos locales coinciden en que la ausencia de jinetes no responde a un solo motivo, sino a una combinación de presiones económicas, logísticas y culturales:

 

-        Altos costos de manutención y traslado: El incremento en los precios del forraje, grano, veterinarios y el transporte especializado (remolques y combustible) para los caballos, ha dificultado que las asociaciones locales financien el traslado de decenas de equinos hacia los cuadros urbanos.

-        Regulaciones y bienestar animal: Las normativas municipales sobre protección animal se han endurecido. El estrés que sufren los animales por el ruido de las bandas de guerra, el pavimento caliente y las largas horas de espera ha llevado a restringir su uso en zonas altamente urbanizadas.

-        Logística e infraestructura urbana: Las calles pavimentadas representan un riesgo de resbalones para los caballos con herraduras tradicionales, sumado a la logística que exige la limpieza inmediata de las vías públicas tras el paso de los contingentes.

-        Cambio generacional: Aunque la charrería se mantiene viva en lienzos y competencias federadas, el interés de las nuevas generaciones por participar en desfiles cívicos ha mostrado una ligera baja en comparación con festividades pasadas.

 

El contingente charro, reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO desde 2016, solía representar el vínculo entre la gesta independentista y las raíces del campo mexicano. Hoy en día, los desfiles patrios han compensado esta ausencia dando mayor visibilidad a agrupaciones mecánicas, contingentes escolares y un despliegue mayormente militarizado o de cuerpos de rescate.

 

A pesar del panorama, las asociaciones de charros insisten en que la tradición no está extinta, sino en un proceso de reorganización para priorizar la seguridad del animal y concentrar sus exhibiciones en espacios controlados como los lienzos charros. 

 

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