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7 de julio: Día Internacional de la Conservación del Suelo

  • 3 jul
  • 1 min de lectura

El 7 de julio se celebra el Día Internacional de la Conservación del Suelo, se estableció en 1963 en memoria del científico estadounidense Hugh Hammond Bennett, pionero en la investigación sobre la conservación del suelo. Bennett dedicó su vida a demostrar cómo la calidad del suelo influye directamente en la productividad agrícola y en la salud de los ecosistemas, destacando que más del 25% de la biodiversidad del planeta depende de los suelos.

 

El suelo es la capa superficial de la corteza terrestre, formada por partículas minerales, materia orgánica, agua y aire, y constituye un ecosistema dinámico lleno de vida.

 

Alberga microorganismos, hongos, bacterias, protozoarios y nemátodos que realizan procesos esenciales como la descomposición de materia orgánica, liberación de nutrientes y formación de humus, contribuyendo a la fertilidad y estabilidad del ecosistema. Además, los suelos son hábitat de miles de especies vegetales y animales, y desempeñan un papel crucial en la regulación del clima y la protección frente a enfermedades.

 

Los suelos se degradan de manera natural por erosión, meteorización y desgaste causado por viento y agua, pero la actividad humana puede acelerar su deterioro mediante deforestación, sobrepastoreo, uso inadecuado de fertilizantes, mecanización excesiva y falta de rotación de cultivos. La desertificación y pérdida de productividad son consecuencias directas de la degradación del suelo, afectando la seguridad alimentaria y la biodiversidad.

 

Por ello, la FAO y otras organizaciones promueven la gestión sostenible de los suelos, incluyendo prácticas de conservación, restauración y uso responsable de la tierra. Es un recordatorio de que la salud del suelo es fundamental para la vida en la Tierra y que su cuidado debe ser una prioridad global.


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